
La fibra dietética, fibra alimentaria o vegetal es un conjunto de componentes de origen vegetal que se encuentran presentes en los cereales, las frutas, las verduras y las legumbres y que no puede ser digerido por el aparato digestivo, ya que no cuenta con las enzimas necesarias para procesarla. Como resultado, la fibra pasa casi intacta a través del aparato digestivo.
Dentro de los alimentos que cuentan con mayor presencia de fibra se pueden mencionar los cereales integrales, el salvado, las alcachofas, las habas, los espárragos, las espinacas, las judÃas verdes, las berenjenas, las acelgas, la col lombarda, los puerros, los tomates y muchÃsimos más.
La fibra no es una única sustancia, sino un conjunto de compuestos que, aunque comparten esta caracterÃstica, tienen diferentes propiedades que hacen que podamos hablar de dos tipos de fibra.
Por un lado, esta la fibra insoluble que no se disuelve en agua y que se halla en alimentos como el salvado de trigo, los cereales o granos enteros y las verduras. Su principal acción en el organismo es aumentar el volumen de las heces, disminuyendo el tiempo de transito a través del tubo digestivo y ayudando a evitar el estreñimiento.
El otro tipo de fibra es la soluble, ésta se disuelve en agua y se encuentra en las legumbres, la avena, la cebada y algunas frutas. Las dietas ricas en fibra soluble y bajas en grasa disminuyen los niveles de colesterol sanguÃneo. Además, este tipo de fibra y los componentes que contiene pueden regular la absorción intestinal de los azucares procedentes de los alimentos.
La presencia de fibra en el tubo digestivo retrasa la absorción de proteÃnas, hidratos de carbono y grasas. Sin embrago, las dietas con un contenido muy elevado en fibra también pueden afectar a la absorción de minerales y vitaminas, que se unen a la fibra.
Se recomienda la ingesta de entre 25 y 35 gramos de fibra al dÃa en personas adultas. La ingesta de estas cantidades ayuda a evitar el estreñimiento., tiene efectos positivos para mantener los niveles de colesterol, prevenir la obesidad, la diabetes, la enfermedad diverticular o incluso el cáncer de colon. Por ello es importante que empieces a incorporarla poco a poco en tu dieta, con pequeños cambios (toma tres raciones de fruta y dos de verdura al dÃa, pan integral, cereales de desayuno y pasta y arroz integrales). Estos cambios deberán ser progresivos, porque consumir cantidades muy altas de fibra sin estar acostumbrado puede tener efectos negativos como dificultad para absorber minerales y vitaminas, incluso proteÃnas y grasas o flatulencia por su fermentación en el intestino.