¿GANAS DE COMER DULCE? CONTROLALAS!!!!

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Que todo lo bueno engorda no siempre es cierto, pero casi. El chocolate, un pastelito o esas palomitas del cine que te “privan” tienen cientos de calorías por 100 gramos y no digamos si las acompañas con un refresco, ¡se disparan! Pero si te los niegas (¡con lo que te gustan!), acabaras generando más ansiedad por ellos y dando al traste con toda la dieta. ¿Qué puedes hacer? Tomarlo, pero de vez en cuando y con moderación.

¿Por qué los dulces gustan tanto? Pues hay una razón científica. En una glándula del cerebro se produce un neurotransmisor llamado serotonina. La serotonina esta relacionada con el buen estado de ánimo, con la memoria, la sexualidad… Se la llama también la sustancia de la felicidad. Cuando sus niveles son bajos, suele aparecer la depresión, el insomnio, el desanimo, la ansiedad… Comer dulces, que son alimentos ricos en azucares (hidratos de carbono) eleva la serotonina y aporta una rápida sensación placentera y de felicidad, además de aportarnos energía.

Cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina. Esta insulina llama al organismo a que utilice los aminoácidos, salvo uno, el triptófano. Como este triptófano no se usa, la serotonina sube porque se alimenta de él. Es como si dijera: “Anda, que me dan de comer”. Y empieza a crecer y a crecer… Resultado: que quien come carbohidratos se siente de maravilla, como una inyección de alegría. Claro que, entonces, bastaría con un trocito de chocolate, un alimento rico en carbohidratos y triptófano. Pero como el cuerpo es muy listo y ya ha notado que hay demasiada serotonina y triptófano, se autorregula y la euforia se acaba. Resultado esta vez: que quiere repetir, ¡quiere más chocolate! Por eso, es como un gran circulo vicioso y las personas que quieren dulce no pueden parar de tomarlo.

Sucede además que la serotonina va disminuyendo a lo largo del día, al ir desapareciendo el sol del que también se “alimenta”. Por eso, por la mañana es más fácil evitar los dulces, pero según va pasando el día, la posibilidad de “pecar” es mayor al ir bajando esta sustancia de la felicidad.

Comer entre horas no tiene que pesar si se hace bien, es más, se recomienda hacer cinco comidas al día: desayuno, tentempié de media mañana, comida, tentempié de media tarde y cena. El porqué de este concepto es la necesidad de nuestro organismo de regular los niveles de azúcar en la sangre y mantener un registro, constante, sin subidas ni bajadas. Al mantener constantes los niveles de azúcar, el cerebro recibe la señal de saciedad y, por tanto, de bienestar. Tanto la ingesta excesiva como la carencia alteran peligrosamente estos niveles, ¡evítalos a toda costa!

Así que, si te das al picoteo, tómalo como estos tentempiés de media mañana o media tarde, y evita a toda costa los nocturnos, porque el cuerpo no los va a gastar y ahí se quedaran, acumulados como grasa en tu cuerpo.

Pero ahora surge una pregunta: ¿hay alimentos que elevan la serotonina pero no engordan? Pues si que los hay, los que llevan triptófano, poca grasa y azucares: pavo, pollo, leche desnatada, quesos ligeros, pescado, huevos, tofu y soja. Evita los dulces y tendrás el mismo efecto de felicidad con estos ingredientes sin notarlo en la báscula. Mantendrás la serotonina alta y se te acabaran las ganas de dulce.

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Posted on July 8, 2010 at 5:53 pm No comments

Categories: Aprende a comer, Dieta equilibrada
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